Al nacer Adrián mi hermano menor, Julián se convirtió en el penúltimo de cuatro hermanos y todos varones.Este nacimiento lo puso furioso y muy celoso, mucho mas de lo que hubiéramos imaginado.

Nuestros padres estaban felices por el nuevo miembro de familia y estaban muy dedicados al bebé como tenía que ser, pero Julián estaba algo confundido, pues sentía que le faltaba mas atención. Pero una tarde regresando del colegio, mi hermano decidió ir a ver al bebé, todo estaba en silencio en casa y nuestra Madre al entrar a la habitación. vio con alegría jugando a los dos hermanos.

Ella se acercó a Julián, le dio un gran y tierno abrazo y casi susurrándole al oído le dijo suavemente:

– «Ven hijo, te contaré que cuando tú naciste te parecías mucho a tu hermano, te esperamos con el mismo amor y te queremos mucho mas ahora, tu hermano es un regalo de Dios para la familia y en especial para tí, el bebé necesita de nosotros hasta que pueda valerse solo así como lo hiciste tú».

Julián, después de esa conversación, abrazo a mamá muy sonriente y su actitud en la casa mejoro grandemente y cada vez que podía ayudaba con su hermanito. Ahora Julián entendió que un miembro mas en la casa debe ser motivo de alegría y de amor para todos.

Un bebé es un regalo de amor que deben los padres explicar a tiempo a un niño.

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