El gato con botas

Autor Original: Charles Perrault (pero se han hecho algunas adaptaciones)

Esta antigua historia comienza con la muerte del molinero, un viejo hombre que vivía con sus tres hijos, entre los cuales repartió su humilde herencia. Para el mayor de los hermanos decidió dejar el molino, al mediano el burro y para el pequeño el gato que tanta compañía había hecho a la familia. No es que fuese una gran herencia, pero los hermanos parecían estar de acuerdo, salvo el más joven, que se sentía tan decepcionado, pues cómo iba él a ganarse la vida con un gato que ni siquiera podía comerse. Pero ojo, los gatos son animales astutos e inteligentes, y este hasta hablaba, y al ver a su dueño sumido en tal desgracia se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue pedir a su amo que confiara en él, y este se dejo guiar por el animal, sin mucha esperanza, pues no le quedaba otra; qué podría esperar de un pobre felino como este, se preguntaba.

Después, el minino le pidió dinero, y le dio lo poco que le quedaba; y al rato apareció el gato muy bien vestido, con unas buenas botas e incluso con un gorro a medida, y qué bien se le veía, todo un caballero parecía, pero su dueño estaba enfadado, ya que todo su dinero se había gastado. El gato con gran convicción le respondió que no temiera, que sería una buena inversión; el dueño se calló y asintió con resignación, mientras veía al gato manchar, de caza o a pescar. Y es que buena fama de cazadores tienen los felinos, o al menos los de antaño, y este gatito no sería menos. Se presentó a las puertas del palacio, y cada pieza que cazó al rey se la ofreció, dos conejos, tres liebres para su majestad, en el nombre de su dueño “el Marqués de Carabás”.

el gato con botas

Otro día, el gato muy avispado, a la calle salió con su amo, sabiendo que el rey con su hija iría a pasear, y aprovechando la ocasión para fingir que su amo se está ahogando y que unos ladrones le habían robado el traje y también el carruaje. Rápidamente su majestad manda que le atiendan y le vistan con ricos ropajes, y además se empeña en llevarlos hasta sus aposentos. El joven ya no sabía qué hacer, pero el gato recordó que no muy lejos se encontraban las tierras y posesiones de un ogro muy temido en el lugar. Entonces el gato se dirigió hacia el castillo y consiguió, con astucia e ingenio vencer al fuerte ogro y liberar a la población de su opresión.

Y así fue como se apoderaron del castillo y el hijo del molinero consiguió hacerse con el estomago de su majestad y con el corazón de la princesa, con la que se casó. El más pequeño de los hermanos aprendió a no menospreciar las capacidades, y es que el gato le había enseñado una lección, que era más importante el ingenio y la creatividad que el dinero y el valor material.

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Publicado por: Paty Cuentacuentos

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