El Flautista de Hamelin

Autor Original: Los Hermanos Grimm (pero se han hecho algunas adaptaciones.Se le ha dado un final distinto al cuento original)

Muchos años atrás, con la llegada del invierno a Alemania, una terrible plaga de ratas había invadido un pequeño pueblo llamado Hamelin. Las ratas se habían instalado allí como si se tratase de su propio hogar, acomodándose en las casas de los vecinos, mordisqueando  la comida que se encontraban a su paso, agujereando la ropa de los habitantes… Estaban por todos lados, y los ciudadanos de Hamelin estaban desesperados, ya no sabían qué hacer, no encontraban manera de librarse de ellas.

En cambio, el alcalde vivía tan tranquilo, sin preocuparse de nada, no recibía visitas de dichos roedores, pues su casa se encontraba en lo alto de la montaña donde no se acercaban. Hasta que un día le dejaron sin su merienda, las ratas se habían comido todo el queso que tenía para el invierno. El alcalde se enfadó tanto que prometió recompensar  con un gran saco de dinero a quien consiguiera deshacerse de la plaga de ratas.

Y al instante, como por arte de magia, apareció un joven flautista, que aseguró que se llevaría a todas las ratas lejos del pueblo. El alcalde y todos los habitantes de Hamelin, desesperados, le acogieron con aplausos y aceptaron su propuesta sin dudarlo ni un instante.

Entonces el joven saco su flauta y empezó a entonar  una bonita melodía y al rato, comenzaron a asomarse las ratas tras las puertas, saltando por las ventanas, bajo las piedras, de los bolsillos de la gente, incluso hasta  apareció una bajo el sombrero del alcalde, y desde cualquier rincón imaginable. El flautista, danzando, sin parar de tocar se encaminaba hacía el embarcadero, y todas las ratas tras de él. Una vez allí, el flautista se paró y los roedores fueron cayendo uno tras otros al agua. Y así fue como este joven se deshizo de la plaga.

Regreso a la plaza donde todo el pueblo estaba festejándolo con una gran comilona por todo lo alto, el flautista le pidió al alcalde el saco de monedas que le había prometido por la hazaña, pero este se negó a dárselo, le dijo que se lo había gastado en la celebración y que aun así, que por tal absurdo trabajo como era tocar un simple flauta lo único que se merecía era un plato de comida.

El joven enfadado se dispuso a tocar su flauta, esta vez sonó una dulce canción, los niños alzaron las cabezas y se acercaron al flautista que comenzaba a alejarse del pueblo, todos los niños danzando tras él, ni sus padres ni el alcalde pudieron impedir su marcha.

cuento el flautista de hamelin

Y así dejo el pueblo, triste y casi vacío. Los habitantes de Hamelin entristecieron, ya no sonreían y el alcalde no paraba de lloran, se sentía tan culpable, se arrepentía de lo avaricioso y ruin que fue con el joven.

Entonces el flautista, viendo que había aprendido la lección decidió volver con todos los niños. Como agradecimiento, el alcalde y todos los vecinos de Hamelin alzaron una estatua en la plaza en su honor.

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Publicado por: Paty Cuentacuentos

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