Anabel y su cascabel

Anabel era una niña de casi 8 años que deseaba con todas sus fuerzas recibir un enorme cascabel para su cumpleaños. Sus padres se preguntaban para qué querría su hija un cascabel, qué podría hacer una niña de 8 años con un enorme cascabel.

El día de su cumpleaños prepararon una bonita fiesta para que Anabel disfrutara con todas sus amiguitas de aquel día tan especial para todos en la casa, pero Anabel solo quería como regalo aquel cascabel que había pedido durante tanto tiempo. Cuando llego el momento de soplar las velas, la pequeña pidió un deseo para sí misma:

Anabel

– Deseo que mis padres me hagan caso cuando los llamo- pidió en voz baja.

– Sabemos que es lo que más deseas Anabel, comentó su padre entre risas.

Sopló las velas y comenzó a abrir sus regalos. Había de todo, muñecas, osos de peluche, juegos creativos… todo lo que cualquier niña desearía tener, sin embargo, el mayor deseo de la pequeña era conseguir llamar la atención de sus padres a cómo diera lugar, por lo que pensó que con un enorme cascabel lo lograría haciéndolo sonar una y otra vez.

Cuando terminó de abrir todos los regalos Anabel echó a llorar desconsoladamente. Nadie entendía aquel llanto de una niña a la que segundos antes le habían brillado los ojos entre tanto regalo. Los papás de Anabel la tomaron entre sus brazos y la intentaron calmar:

cascabel

-¿Qué pasa pequeña? ¿Acaso no eres feliz el día de tu cumpleaños?- preguntó el papá de Anabel.

– No se cumplió mi deseo- dijo la pequeña entre sollozos.

El papá de Anabel la sostuvo cariñoso por un momento intentando calmar a la pequeña, que era inconsolable. Le secó las lágrimas mientras la miraba enternecido. De repente Anabel vislumbró un paquete de color rojo de forma redondeada que cargaba su madre entre sus brazos.

– Aquí tienes mi amor, quizás se cumplió tu deseo- dijo su mamá con una sonrisa.

La pequeña abrió rápidamente el paquete y se encontró con un enorme cascabel de color plata y una nota que decía así:

– Haz sonar tu cascabel cada vez que nos necesites. Te queremos. Mamá y Papá.

Anabel comprendió que sus padres estarían siempre a su lado, en los mejores momentos de su vida y también en los peores. Ahora sabía que ellos la comprenderían mejor que nadie y solo por eso aquel cascabel sonó pocas veces durante el resto de su vida.

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Publicado por: Anonimo

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